LA PERSECUCIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA SIGUE VIGENTE
Por Carlos Galvis.Marzo 15, 2026Hoy, Venezuela atraviesa una realidad que muchos no terminan de comprender. Apenas han pasado unas semanas desde que la Asamblea Nacional del régimen intentó venderle al mundo una falsa paz con su "Ley de Amnistía”. Sin embargo, como hemos denunciado anteriormente en este portal, la realidad en las calles no es de libertad, sino de un silencio y una falsa calma alimentada por un temor generalizado a las represalias en un contexto de total incertidumbre.
Al analizar el origen de los hechos, el pueblo venezolano sigue siendo víctima directa de un sistema represor cuya persecución y monitoreo no han cesado. Las leyes de persecución política, como la Ley Simón Bolívar y la Ley contra el Fascismo, Neofascismo y Expresiones Similares —aprobadas para perseguir arbitrariamente a cualquier disidente—, siguen siendo la columna vertebral del sistema judicial. Los oficiales del Estado tienen instrucciones claras: perseguir y capturar a personas que, a su discreción, encajen con estos perfiles.
Es por este motivo que esta jurisprudencia vigente funciona como un arma diseñada para intimidar a cualquier ciudadano que se atreva a disentir; su finalidad es mantener el control efectivo del poder político, a pesar de la captura del tirano Nicolás Maduro. Por otro lado, pese a las promesas de "reconciliación" de la administración de Delcy Rodríguez, los presos políticos no han sido liberados en su totalidad. Las excarcelaciones han sido a "cuentagotas", liberando solo a los principales líderes opositores para utilizarlos como falsos argumentos de cambio ante la presión internacional, mientras cientos de hermanos venezolanos —especialmente activistas independientes— siguen tras las rejas en condiciones desconocidas y, muy posiblemente, infrahumanas. Este hecho, sumado a las leyes opresoras mencionadas, es la causa principal de que el pueblo aún sienta un miedo profundo de salir a las calles y expresar abiertamente su voluntad política.
Queda claro, entonces, que lamentablemente los venezolanos aún no somos libres. Cualquier persona que no esté alineada con el discurso oficial puede ser catalogada automáticamente como "fascista" con base en las leyes vigentes. No hace falta ser un líder político de alto perfil; ahora van por el ciudadano común, por el joven que escribe un post o por el activista que comparte una denuncia. Bajo esta etiqueta, el aparato represor justifica el bloqueo de portales web y la vigilancia masiva en redes sociales. Hoy en día, las personas todavía sienten miedo por el contenido que guardan o publican en sus celulares, por los mensajes críticos que pudieran ser usados en su contra o por cualquier pretexto que el régimen pueda inventar para arrebatarles la libertad.
Hoy en Venezuela, la ley se sigue usando como un arma para neutralizar a quienes pensamos distinto.
Desde Visión Venezuela, y especialmente como joven venezolano que conoce de cerca el dolor del exilio, hago un llamado urgente a la comunidad internacional y a cada venezolano que me lee: ESTA PERSECUCIÓN DEBE ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS. No podemos permitir que el maquillaje político de un régimen represor nos ciegue ante la realidad de un sistema que sigue persiguiendo, monitoreando y encarcelando. La voluntad política de un pueblo que anhela libertad y el trabajo incansable de nosotros, los activistas, no pueden ser silenciados. A pesar de sus esfuerzos incansables por intimidarnos, nuestra voz seguirá siendo el eco de los que hoy no pueden hablar.
LA VERDAD NO SE PUEDE ENCARCELAR. VENEZUELA SERÁ LIBRE.