Ley de Amnistía, ¿Libertad real o selectiva?
Por Carlos Galvis.Febrero 28, 2026El 19 de febrero de 2026, la Asamblea Nacional del régimen aprobó una "Ley de Amnistía" que ha sido presentada al mundo como el inicio de una nueva era de reconciliación nacional. Sin embargo, luego de haber sido promulgada, la realidad en las cárceles y en las calles de Venezuela cuenta una historia muy distinta. Lo que pretendía ser un gesto de reconciliación se ha revelado como una muestra de farsa política y un escudo de impunidad para los victimarios; simplemente para tratar de demostrar a la comunidad internacional una especie de “cambio” ante la presión política sobre la dictadura.
Esta ley ha sido cuestionada por expertos y activistas de derechos humanos porque, en la práctica, no ofrece una libertad plena ni garantizada. Se limita a fechas y eventos específicos, dejando excluidos a muchísimos venezolanos que fueron juzgados y condenados arbitrariamente fuera de las fechas establecidas. Pero lo más indignante es que esta misma ley indulta a los perseguidores y represores que cometieron delitos de lesa humanidad y fueron los agentes del régimen que infundieron el miedo en la población. Esto es una burla a las víctimas, quienes no logran ser liberadas en su totalidad, mientras que algunos presos políticos salen bajo "libertad condicional" y bajo regímenes de presentación obligatoria.
Como joven activista que vive fuera del país, veo con profunda preocupación cómo esta ley nos excluye tajantemente, mientras que los agresores y torturadores quedaron blindados legalmente para conseguir un indulto por sus crímenes. Para quienes estamos en el extranjero y no hemos sido procesados aún, no existe protección alguna. Si regresamos, nada impide que seamos capturados por "ofensas" futuras o por el simple hecho de expresarnos libremente hoy. No hay seguridad jurídica cuando el beneficio depende de la discrecionalidad del agente del régimen de turno.
A fecha de hoy, 28 de febrero de 2026, todavía hay personas que no han sido liberadas. Los detenidos siguen sometidos al mismo sistema judicial corrupto y represor que los condenó arbitrariamente sin pruebas. Y lo más aterrador es que el aparato represor del régimen sigue operando con total normalidad, dado que la jurisprudencia que sostiene la represión permanece intacta y en vigor. Por ejemplo, la "Ley contra el Fascismo y el Odio" sigue vigente para encarcelar a quien publique un pensamiento crítico, y la "Ley Simón Bolívar" continúa imponiendo penas severas de prisión a cualquiera que sea calificado arbitrariamente como "terrorista".
Según informes de organizaciones como Foro Penal y Acceso a la Justicia, estas leyes son el verdadero temor de la sociedad venezolana. Mientras estas normas existan, cualquier intento de amnistía es solo un espejismo. El riesgo de expresarse en contra del régimen sigue siendo altísimo; la estructura de persecución de los hermanos Rodríguez no se ha desmantelado, solo se ha vuelto más selectiva y silenciosa. Y es por esto que los venezolanos han preferido continuar con su vida de manera “normal”, sin tratar de manifestarse y organizarse en contra de la dictadura.
Como ciudadanos, no podemos dejarnos engañar por leyes que perdonan a los verdugos mientras mantienen a la población bajo amenaza. La libertad no es un beneficio o privilegio otorgado por el régimen; la libertad es un derecho que recuperaremos solo cuando se desmonte cada una de las leyes opresoras que hoy siguen vigentes.
LOS VENEZOLANOS SIGUIMOS EN LUCHA POR LA JUSTICIA Y DEMOCRACIA.